De nuevo estoy aquí, hoy ha sido Jueves Santo y estamos en plena Semana Santa, este año no me mudo de Madrid, me quedo aquí. Podría estar siendo un coñazo, pero la verdad esque cada día desde el pasado viernes que comenzaron las vacaciones me lo he tomado como san sabadete y la fiesta no para.
Pero bueno, hoy queria hablar de las procesiones de estas fechas, de sus imagenes y pasos... Yo no es que sea muy creyente, mas bien nada, tampoco soy, lógicamente muy pasional con la s.santa y menos con las procesiones, pero... jaja, siempre hay un pero.. Pero hay dos procesiones que he de reconocer, me hacen a veces hasta llorar.
Vengo a hablaros de dos muy concretas, la de "Jesús el Pobre" o el Nazareno de Madrid y la procesión del "Camino al Calvario" conocida como las Turbas de Cuenca o la Procesión de los borrachos.
Jesús el Pobre.
Salía a media tarde, desde la iglesia de San Pedro "el viejo", emocionante como siempre la salida, con sus andaderos mirando al cristo, emocionados y concentrados en si mismos para levantar la imagen de más de una tonelada de peso ante la mirada brillante de miles de madrileños.
Se le llama el pobre porque hace mucho tiempo, las gentes más humildes acudían a pedirle por sus problemas y su familia, tiene fama de milagroso y muchos fieles hoy se acercaban para cumplir sus promesas del año pasado por haberles concedido lo que les pidieron o pedirles salud y deseos. Podemos ver por eso a personas descalzas, a cambio de que Jesús el Pobre les conceda lo pedido, el fiel se compromete a acudir al año siguiente por ejemplo descalzo. Yo recuerdo ver a mi abuela, siendo yo pequeña, descalza por el pueblo en todas las procesiones, y yo le preguntaba que por qué y me decía, porque él a cumplido conmigo, y ahora yo cumplo con él. Cuando intentaba preguntarle un poco más acerca de cuál había sido su petición, siempre se quedaba callada o me decía, eso queda entre él y yo.
Esto siempre me produjo una gran intriga... siempre será un gran misterio. ¿El poder de la fé? ¿el poder de la psico? Qué más da... al final son la misma cosa, el mismo misterio, la misma potencia...
La procesión dura unas 6 horas y hace un circuito por todo el barrio de los Austia. Acompañado va el Jesús el Nazareno de la Orquesta del Escorial, nada más salir el paso, sonaba la saeta de Joan Manuel Serrat, momento emotivo que hizo saltar muchas lágrimas no sólo de sus fieles, sino de curiosos y turistas que se acercaban hasta él. Sin duda alguna el momento más hermonoso de la semana santa madrileña.
Las Turbas de Cuenca
Raúl Torres decía "Los tambores del viernes exclaman su ira, su pasión por las calles. Son los sanedritas de Anás insultando al Nazareno. Este es uno de los grandes momentos de nuestra Semana Santa. Avanza, con suma lentitud, Nuestro Padre Jesús bajo el Arco del Pórtico de El Salvador. Canta el gallo de nuevo ahogado por la "palillá"; mientras, quedan mudos los sollozos del Viernes, los de la Verónica, eterna seguidora del Nazareno. Las Turbas piropean a San Juan y cruzan el Puente del Huécar camino de Carretería para ascender a la Plaza Mayor. Desde los balcones se les ve andar como si estuvieran en su tiempo, vestidos para acudir a una fiesta, a hablar de Jesucristo: su destino. Alguna vez, en algún momento no importa cuando, se ve llorar ahogado por el turno de tambores, al Jesús de la Seis, llorar lágrimas sobre la piedra en la inmensa soledad del amanecer y, levantada la vista, en la penumbra de los balcones y ventanas, no hay nadie; sólo, en los faroles, ángeles de nieve aplaudiendo esa soledad"
Como no, a todos nos tira la tierra, en este caso mi vieja alcarria y mi preciosa cuenca, me dan motivos más que suficientes para decicarle unas líneas a mi humilde Castilla y hablaros de un encuentro popular que une a pequeños, mayores y ancianos.
Procesión de los borrachos, días atrás ya se oye hablar del camino del calvario. Todos preparan sus telas moradas, todo el morado todo, los tambores destemplados, los clarines estridentes, van preparandose todos y todo el morado para invadir las calles de cuenca.
Desde la iglesia El Salvador a las 5:30 de la mañana del viernes santo, sale Jesús el Nazareno, en mano de judíos cargando su cruz hacia un lugar llamado la Calavera, aquí comienza el camino del calvario.
Es la burla del pueblo judio a jesus que va a morir en la cruz lo que se oye en cada esquina, pam pam, que lo bailen, a jesús, el de la cruz... pam pam, que lo bailen, a jesús, el de la cruz... Y las turbas parecen no morirse nunca.
De San Agustín sale el paso del "encuentro" entre Jesús y la Vírgen y el paso Nuestra señora de la Soledad.
El ruido y los ritmos contrastan con el mas absoluto silencio a la salida de la madre, la virgen maria.
Sobre las 6 de la mañana los herrors encienden sus fraguas para acompañar al tremendo frio de la madrugada conquense, con sus martillos chocando con el hierro van marcando el ritmo infinito.
El canto de la soledad heriza el cuerpo de todas las mujeres que le cantan a la imagen trsite de la Virgen María.
Sobre las 6 de la mañana los herrors encienden sus fraguas para acompañar al tremendo frio de la madrugada conquense, con sus martillos chocando con el hierro van marcando el ritmo infinito.
El canto de la soledad heriza el cuerpo de todas las mujeres que le cantan a la imagen trsite de la Virgen María.
Se abre paso el santo amanecer de Cuenca, el morado lo inunda todo, con sus agudos capuchones, desde la plaza, se ven llegar mas turbas, y tras el sonido que se clava en el pecho, los imponentes pasos a hombros de los costaleros.
Se hace el silencio y en la esquina al llegar a la Plaza, se canta el miserere... al final, las turbas rompen el silencio y los chasquidos recuerdan que la procesión nunca muere...







