
"Quisiera despertarme mañana y que la vida me regalara un color nuevo, quisiera poner mis pies descalzos sobre la alfombra y sentir una sonrisa. Quisiera desayunar con prisa de conocer nuevas cosas en mi nuevo día. Pretendería abrirme al mundo con los ojos cerrados... estaría dispuesta a cantar y a bailar, estaría deseosa de reír y llorar de alegría, mañana quisiera sentirme viva."
Al caminar hoy por Madrid el viento ardía sobre mi cara con fuerza, latigazos de calor hacían daño a mis ojos, secando sus lágrimas, haciéndolas volar rápido.
Cuando tienes el corazón bajo llave crees que nunca más volverás a abrirlo, lo crees impenetrable... Hoy había algunos chicos alrededor de mi mundo que parecían fijarse en mí y en mi soledad.
Pensaba... "podría conocer a alguno, puedo hablar con un chico, aún puedo"
Las patatas crujían en mi boca y mi gesto se paralizaba curioso cada vez más en un chico que paseaba a un perrito blanco. El perrito no me daba miedo, era pequeño... podía acercarme a tocarlo, podría hablar así con ese chico desconocido que tanto me miraba. Pero decidí volverme a sentar en la hierba,
y ese chico del perrito blanco decidió por casualidad o no, sentarse enfrente mía.
¿Es posible comunicarse con un extraño sin poder pronunciar palabra? ¿Es posible sentir algo especial por un extraño a una distancia de 6 o 7 metros? ¿Qué lenguaje tienen las miradas entre extraños?
Sentía ternura. Sentía ternura por él y por su perrito blanco. No me importaban ya el resto de chavales que había visto antes, porque no me importaron en absoluto, solo me fijé en que ellos se fijaban en mi figura. No me importaban mis problemas, ni lo que altamente venía pensando de los chicos... Yo sé que ese extraño era un buen extraño, un extraño con una sensibilidad muy parecida a la mía.
Decidimos ambos, (ya que ha si ha sido) quedarnos en ese preciso punto del mundo, a escasos metros, dejando pasar el tiempo, bebiendo agua de nuestras botellas, pensando quizá el uno en el otro.
Jugaba con su perrito a tirarle piedras, piedras que caían a veces cerca de mi, tras de mi, enfrente mía... El sonreía y yo, seria, le miraba con el ceño fruncido por el calor, como quien ve a dios en medio de un desierto de arena.
Los minutos pasaban y el calor era insoportable, pero ninguno de los dos nos movíamos lo más mínimo de aquel lugar que estaba tornando sus colores...
Estaba sintiendo mi corazón, y mi sangre golpeaba mis sienes, tenía el deseo de conocer a mi extraño, el deseo de acercarme y sentarme a su lado, entablar conversación, llevarlo a mi mundo y llenarlo por un momento de amor.
Pero él ya estaba en mi mundo, llenándolo todo de esos instantes.
Tuve que marcharme al cabo de una hora, me dolió irme de allí, dejarle sin saber su nombre, pero me tenía que ir. Observé entonces como una vez de pié él elevaba su mirada para mirarme por última vez a los ojos diciendo "adiós".
El amor pasa cada día por mi lado, corretea por mis calles y juega a verse en los ojos de todas las personas, mirarlo o no mirarlo, probarlo o no probarlo.... ***a veces cuesta decidirse...***


