
Los espacios son blancos, hay que rellenar, las miradas son pecado, hay que renunciar a caer en un desvelo del placer, hay que esquivar la tentación, volcar el momento en pura imaginación, jugando al amor, solos tú y yo.
Y después de la borrachera, tirada en el suelo, la vida me da vueltas y vueltas, la realidad va retomando su fuerza, el sueño ha acabado pero queda toda su violencia.


